El sugestivo fenómeno de los emigrantes
indianos, dejó en Pradoluengo magníficos ejemplos de arquitectura decimonónica
y el espíritu evanescente de una época dorada
Pradoluengo, la Villa Textil, siempre sufrió una crisis económica crónica. En el siglo XVIII, los paños bastos dieron paso a las bayetas y, en el XIX, el profundo bajón en las ventas dio paso a la elaboración de fajas, boinas y calcetines.